Luis Grossman apasionado arquitecto y periodista dedicado al patrimonio cultural de la Ciudad de Buenos Aires.

En una entrevista para la web de Tarquini, habló acerca de su gestión durante ocho años al frente de la Dirección General del Casco Histórico y recomendó algunos sitios y edificios imperdibles de su ciudad.

Estrategias para la gestión de un Casco Histórico con calidad de vida
“Desde el comienzo de nuestra gestión, estábamos muy preocupados por la calidad de vida de los habitantes de un Casco Histórico que no reunía las condiciones para ser disfrutado. No coincidíamos con la idea de que ‘todo tiene que quedar como está’ sostenida por algunos antiguos vecinos. En varios países de Latinoamérica suele darse una práctica que he dado en llamar ‘taxidermia urbana’, o sea, conservar sin intervenir. En estos casos, suele ocurrir que la gente se muda, se exilia y las tierras son compradas por turistas que van una vez al año y luego dejan las propiedades cerradas, convirtiéndolos en sitios embalsamados, que no tienen vida. Tampoco concordábamos con la idea contraria, que sostenía que el barrio necesitaba reemplazar edificios por nuevos para recobrar la vida.
Nos mantuvimos entonces en un punto medio. La revitalización del centro histórico de la Ciudad significaba volver a inyectarle energía, sin perder carácter histórico. Podía ser un lugar regocijante, vivo y divertido, que asociara la historia con el presente y el futuro. Lo que logramos fue una modernización de parte del Casco Histórico, incorporándolo a la movida porteña, para lo cual impulsamos muchas actividades culturales, recreativas y gastronómicas. Como decía el urbanista italiano Bruno Gabrielli, ‘lo contemporáneo dialoga y se reactiva recíprocamente con lo antiguo, con lo anterior, como pasa con el anciano y el adolescente, que aprenden mutuamente’. Hoy me gratifica caminar de noche por las calles Bolívar, Carlos Calvo, Defensa, donde hay más iluminación y mejor equipamiento urbano. Las veredas están sanas, hay un buen ambiente y mayor seguridad, que redunda en una mejor calidad de vida de los habitantes.

Cuatro sitios recomendados por Luis Grossman

1. Los pasajes San Lorenzo y Giuffra: El Pasaje San Lorenzo alberga la Casa Mínima –la casa de menor ancho de la ciudad- y antiguos conventillos. El Pasaje Giuffra se convirtió en un lugar que reúne a la juventud, debido a las actividades educativas y estudios de grabación, generando un clima que es ideal para la vitalidad de un Casco Histórico.

2. El Zanjón de Granados: Este complejo, ubicado en Defensa 755, es una reconstrucción arqueológica del pasado y ofrece algunas explicaciones proyectadas al presente, a través del misterio de sus túneles con más de cuatro siglos de historia. Funciona gracias a una extendida y generosa labor de su propietario, quien lo acondicionó apasionadamente para que se pueda recorrer y disfrutar, tanto por turistas como por los porteños.

3. El Palacio Barolo: es, posiblemente, uno de los pocos edificios públicos que pueden ser visitados sin permiso e incluso cuenta con visitas guiadas. El fantástico pasaje que permite conectar la Av. de Mayo con Hipólito Yrigoyen, recientemente ha recuperado su antiguo pórtico que permite cerrarlo por las noches. Fue gracias a un concurso de arquitectura ganado por el estudio Alric Galindez Arquitectos, quienes propusieron una cortina de vidrio, un elemento bien contemporáneo que armoniza perfectamente con el estilo neoclásico. Sobre esta intervención escribí un artículo ‘Diálogo entre la piedra y el cristal. Hoy luce completamente renovado, con una intervención de fachadas, en donde colaboró la empresa Tarquini. También vale la pena destacar la importancia del faro y de las continuas metáforas a la Divina Comedia, que nos permiten recorrer este edificio con asombro de niños.

4. La Defensa: este edificio de oficinas es un buen ejemplo de la articulación entre los funcionarios de Patrimonio y la iniciativa privada. Tiene un restaurant gourmet, muy concurrido por gente de negocios y turistas, que ha generado una nueva vitalidad a la calle Defensa. Las mesas ubicadas en la parte posterior del restaurante permiten recuperar la vivencia de los antiguos patios en la tipología de casa romana, y su terraza, habilitada para eventos, abre vistas a la cúpula de la Basílica de San Francisco.

Nuevos materiales para antiguos edificios.
En el patrimonio arquitectónico argentino, cabe destacar que la introducción de un material como el Símil Piedra París Restauro resultante de la reproducción de color, textura y resistencia mecánica del original histórico fue todo un hallazgo y nos abrió un abanico de posibilidades para la restauración edilicia que hasta ese momento no existía. Fue gracias al espíritu pionero de Don Nello Tarquini, un empresario de los que no existen muchos de su raza entre nosotros, que con perseverancia y obstinación desarrolló durante 70 años materiales para la construcción, en una actuación industrial que hoy continúan sus hijos.